El neurólogo Sergio Campoy acerca las claves de la migraña en Begues
El especialista ha destacado la importancia de conocer en detalle la cefalea de cada paciente para diagnosticar y tratar la migraña, una enfermedad altamente discapacitante.
Desde los factores desencadenantes hasta las opciones terapéuticas existentes y futuras, pasando por el riesgo de cronificación, la predisposición genética y los hábitos que pueden minimizar el impacto de una crisis, el doctor ha ofrecido una visión holística de la migraña.
La migraña es un tipo de cefalea que afecta a más de cinco millones de personas en España y alrededor de 900.000 en Cataluña. De hecho, se ha convertido en la sexta enfermedad más frecuente a escala mundial y la segunda causa de discapacidad.
Así lo ha explicado el Dr. Sergio Campoy, neurólogo del Hospital de Viladecans, en una charla en la Biblioteca La Ginesta de Begues que ha reunido a una treintena de asistentes. Durante su intervención, el especialista ha puesto de relieve la complejidad de entender la afectación real de esta enfermedad, que no se ve ni se puede detectar con una prueba diagnóstica, pero que tiene un gran impacto en las personas que la padecen.
Anamnesis como base del diagnóstico
La Sociedad Internacional de Cefaleas (IHS) ha clasificado las diferentes cefaleas y ha establecido los criterios clínicos que se deben cumplir para un correcto diagnóstico. Aun así, el Dr. Campoy incide en la necesidad de individualizar cada caso y realizar una anamnesis completa. “Si disponemos de diez minutos de consulta, la mayor parte del tiempo se debe dedicar a hablar con el paciente para conocer su historia clínica en detalle y así realizar una evaluación precisa y asignar un tratamiento adecuado”, apunta el neurólogo.
En este sentido, herramientas como el registro de las crisis —con su frecuencia e intensidad— son fundamentales para afinar el diagnóstico.
Una enfermedad con un fuerte componente de género y genético
“La migraña tiene un componente de predisposición genética en, aproximadamente, un 50% de los casos”, señala el Dr. Campoy, “y afecta a un 75% de mujeres, que desarrollan el pico de crisis migrañosas alrededor de los 30 y 40 años”. Existen factores desencadenantes de un ataque de migraña claramente aceptados, como los periodos de estrés o inmediatamente posteriores y los trastornos relacionados con la salud mental; los hormonales, en periodos de caída brusca de los niveles de estrógenos, como en la fase premenstrual; factores alimentarios, especialmente el ayuno; fenómenos atmosféricos como el viento; y el exceso o déficit de sueño.
Más allá de estos componentes, se dan circunstancias que contribuyen a la cronificación del dolor, que afecta a un 3% de los pacientes. En este punto, el especialista pone énfasis en la importancia de un correcto tratamiento. “Tomar analgésicos en exceso tiene un efecto rebote y provoca más dolor de cabeza. Es un pez que se muerde la cola, ya que tienen muchos días de dolor de cabeza y, por tanto, deben tomar medicación durante más tiempo, y eso puede provocar una tendencia a la cronificación de la enfermedad”, insiste el neurólogo.
Mucho más que un dolor de cabeza
“Cuando hablamos de una crisis de migraña, no solo hablamos del dolor de cabeza en sí”, explica el Dr. Campoy. Una crisis puede ir acompañada de náuseas, vómitos, sensibilidad extrema al ruido, a la luz y a los olores, o todo a la vez. “Hasta el 50% de las personas con migraña ven limitada su funcionalidad y entre un 20 y un 30% necesitan reposo”, añade.
Además, hay que tener en cuenta el impacto económico que supone. Más allá del coste directo destinado a medicamentos, hospital, urgencias, visitas, etc., hay que sumar el gasto indirecto que suponen las bajas laborales, el rendimiento y la productividad, que descienden claramente cuando una persona está inmersa en una crisis.
Hábitos saludables para minimizar el dolor
Antes de abordar los distintos tratamientos farmacológicos, el Dr. Campoy ha comentado la importancia del ejercicio y de la alimentación. Por un lado, la actividad aeróbica, que no sea nunca extenuante, disminuye la frecuencia, la intensidad y la duración de las crisis de migraña y, por tanto, contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por otro lado, el especialista recomienda mantener una dieta saludable sin eliminar alimentos específicos, ya que no hay evidencia clara que demuestre la relación de comidas concretas con el empeoramiento de la migraña, más allá del alcohol, el café, las bebidas estimulantes o las intolerancias individuales.
“Aun así, hay que tener en cuenta que, aunque estos son hábitos importantes para que las crisis no sean tan intensas, por sí solos no suelen controlar la migraña y es necesario combinarlos con un tratamiento terapéutico”, explica el neurólogo.
Tratamientos adaptados a cada paciente
Los tratamientos farmacológicos para la migraña se dividen en sintomáticos, que se utilizan cuando se producen crisis de migraña y que se basan en antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o triptanes, y preventivos. “Los tratamientos deben individualizarse y es necesario evaluar su eficacia para evitar la cefalea por exceso de uso”, apunta el doctor.
En aquellos pacientes en los que los fármacos no tienen efecto, se pueden aplicar tratamientos especiales, como los gepantes, el bloqueo anestésico del nervio occipital mayor —que consiste en la aplicación de una anestesia local alrededor del nervio— o la inyección de toxina botulínica (BOTOX). Otro tratamiento que ha resultado muy útil en los últimos años es la aplicación de anticuerpos contra el CGRP.
La cirugía, una opción aún remota
Aunque en Estados Unidos se han explorado intervenciones quirúrgicas para la migraña, llevadas a cabo por un grupo de cirujanos plásticos que han operado los nervios de la frente y que han asegurado ser exitosas, todavía no hay estudios suficientes que avalen esta práctica. “A día de hoy, no se ha inventado una intervención quirúrgica con garantías de poder acabar con la migraña”, asegura el doctor.
La charla ha finalizado con un turno de preguntas en el que las asistentes han resuelto dudas sobre la enfermedad, especialmente centradas en la preocupación por el exceso de medicación farmacológica. El Dr. Campoy ha cerrado el encuentro asegurando que es necesario personalizar el abordaje de la migraña en cada paciente y decidir conjuntamente cuál es el tratamiento que mejor se adapta a él. “Cada persona tiene su tipo de dolor de cabeza y hay que adaptarse a cada paciente”, ha concluido.